Las varices son venas dilatadas con una importante aberración de su flujo, la mayor parte de las cuales discurren dentro del tejido subcutáneo. Este tejido es laxo y permite la dilatación de estas venas y que adquieran un  carácter serpinginoso, para disminuir la presión que se opone al flujo invertido. Este tejido no realiza ningún soporte ni proporciona ninguna  protección de las venas, a diferencia de lo que sucede cuando las venas varicosas circulan dentro del desdoblamiento que existe entre las fascias musculares. Las fascias son mantos que engloban las masas musculares y que las sujetan. Son finas láminas , pero consistentes, sin apenas capacidad de distenderse. En algunos puntos se desdoblan, formando un túnel por donde discurren los principales troncos venosos del sistema venoso superficial.

Cuando realizamos una  esclerosis de varices provocamos una trombosis localizada y controlada, pero todo proceso trombótico se caracteriza no tan solo por una conversión de la sangre fluida en una substancia sólida que ocluye el vaso , sino por una fuerte inflamación de la pared de la vena. Esta inflamación produce el dolor típico que acompaña a la trombosis venosa profunda. Por ello se aconseja a los pacientes que presentan un episodio de este tipo la aplicación de un vendaje compresivo que junto al tratamiento heparínico , disminuye esta sintomatología. Este efecto beneficioso es mas notable cuando la trombosis afecta no a los vasos venosos profundos, sino a los superficiales.  La compresión que se aplica en estas circunstancias actúa inmovilizando a las venas , proporcionándoles un soporte adicional al que, en el caso de las venas que transcurren entre las masas musculares, les da el hallarse dentro de un compartimento intrafascial que impide que se muevan en exceso al contraerse los músculos. Por ello cuando la trombosis afecta a las venas del sistema superficial, al carecer estas de esta protección se mueven con facilidad dentro del tejido subcutáneo, aumentando la irritación externa de sus paredes inflamadas y causando dolor y aparición de extravasaciones por asfixia de los vasos que a su vez nutren estas paredes vasculares, produciéndose un circulo vicioso. Por ello, cuando un paciente que   acude cojeando a nuestra consulta con una trombosis venosa superficial, el simple gesto de aplicar una compresión sobre el trayecto venoso trombosado alivia en mas de un 90 % sus molestias, permitiendole andar sin dolor.

Por ello cuando se realiza la esclerosis de unas varices, de calibre importante, mas de 3 mm de diámetro, es aconsejable colocar una compresión, de una intensidad tal que fije estas venas , impidiéndoles que se muevan dentro del tejido subcutáneo que las engloba.

Por ello durante muchos años, hemos aplicado tras una esclerosis de varices tronculares (las que tenían un diámetro superior a 3 mm), una compresión consistente en una primera capa formada por   una torunda de algodón o de espuma sobre el trayecto eslcerosado, Sobre el que aplicamos una capa de vendaje protector (softband) o una simple venda de algodón, sobre el cual a su vez  colocamos un vendaje cohesivo que impedirá que se distienda la zona vendada.Sobre este debe colocarse o bien una venda distensible, que requiere cierta habilidad para colocarla o una media compresiva de como mínimo de 30 mmHg de presión que requiere mucho esfuerzo para calzarla, sobretodo para enfilarla a través del tobillo.

Existe actualmente una gran discusión sobre la duración que debe tener esta compresión. Durante muchos años hemos mantenido durante cuatro a seis días esta compresión , sin que se retirase para dormir. Para luego retirar el vendaje y mantener la media compresiva  durante todo el día durante tres a cuatro semanas. Obteniendo muy buenos resultados, pero  no exentos de inconvenientes que se producen o bien por decubitos provocados por el roce con la media en zonas de pliegue , como son el hueco poplíteo, o bien por excesiva compresión sobre el trayecto de los nervios que discurren cercanos a las venas esclerosadas, sin despreciar el engorro que supone para el paciente el calzar esta media en periodos de calor. Por ello muchos colegas en Francia , han optado por acortar el periodo de compresión manteniendola tan solo una semana y retirando la media por la noche, desde el primer día.

Pero cuando he aplicado esta opción en mis pacientes, a  pesar de inyectar el esclerosante a concentraciones muy débiles (0,5 % de etoxiesclerol), las venas al mes aparecían dolorosas y con una reacción inflamatoria manifiesta. Los propios pacientes a los que se han esclerosado sus varices, con ambas técnicas de compresión manifiestan que prefieren el engorro de calzar la media durante casi un mes, a presentar dolor al tacto o al realizar ciertos movimientos sobre el trayecto esclerosado.

No debemos olvidar que el Dr G. Fegan (Referencia 1) ya aconsejaba a mediados del siglo pasado mantener esta compresión , a la que atribuía los mas importantes efectos esclerosantes, hasta tal punto que denominaba a la esclerosis de varices , como esclerosis-compresión.

Las variculas y telangiectasias, de una tamaño menor de 3 mm, al esclerosarse se produce este mismo fenómeno pero mucho mas atenuado, por ello es en esta situación donde puede desde obviarse esta compresión  (concepto que no comparto), hasta limitarla a unos pocos días. Sobretodo , no tanto para colapsar estas venas ( cosa que es muy discutible) , sino para evitar los movimientos que aumenten los roces y acrecienten el componente inflamatorio.

Referencias

1.- Fegan G, Varicose vein compression sclerotherapy, Berrington Press, Herreford,114 pag , 1967.