Tras un tratamiento de escleroterapia, se pueden producir dos efectos adversos : excesiva trombosis y recanalización, que impiden la obtención de buenos resultados, a parte de otros que solo provocan alteraciones estéticas.

La denominada esclerosis de una vena superficial, no es mas que la obtención de una lesión irreversible del endotelio, que producirá por un lado la  irritación de  la pared de la vena y por otro la coagulación de la sangre que fluye en contacto con este endotelio, produciéndose de inmediato por una parte la contracción de esta pared y la formación de un trombo localizado sobre ella.

Mientras que el primer objetivo alcanzado es muy beneficioso para la esclerosis , la magnitud del  segundo condiciona la  persistencia de la obstrucción de la vena.

En efecto, es conocido que la actividad fibrinolítica de la pared de las venas superficiales, sobretodo de las extremidades inferiores, se halla muy disminuida. Así ya desde hace muchos años, cuando en las Unidades de Cuidados Intensivos , colocábamos una vía de perfusión constante,  en las venas de las extremidades inferiores veíamos como fácilmente esta se trombosaba, motivo por el cual estas vías se deben colocar en venas del brazo y si queremos una baja capacidad trombosante, en venas centrales.

Esta característica constituye una ventaja para el tratamiento esclerosante, pero no podemos evitar que la capacidad fibrinolítica que existe en la sangre circulante sea la misma que existe en los sistemas venosos profundos.

Por ello si el trombo que producimos es excesivo en volumen y quizás en sus características, el propio sistema fibrinolitico que ha quedado englobado y atrapado en su interior, será el responsable  de la producción de fenómenos inflamatorios, junto con el exceso de trombina, y por ende de la futura  repermeabilización  de la vena tratada.

Es por ello que antes de esclerosar una vena debemos disminuir al máximo su diámetro e inyectar la menor concentración posible de esclerosante. De esta forma el volumen de sangre que rodea la zona que lesionaremos será el mínimo posible.

Existen distintos métodos para disminuir y contraer al máximo el diámetro de esta vena, como son la aplicación de una presión mecánica proximalmente, como hace el Dr. G. Gachet colocando sobre el trayecto de la vena, un deposito de  5 litros de gel de ultrasonidos, o bien rellenando el espacio perivenoso, cuando esto es posible ( si la vena transcurre por una zona interfascial)  con solución salina , como hace el Dr. A. Cavezzi, o aplicando frió locamente en el segmento proximal , como ha sugerido el Dr. R. Verdejo, o bien administrando una primera pequeña cantidad de esclerosante y esperando que se produzca la reacción espasmódica de la vena , como hace el Dr. J, Cabrera, pero para ello debe  poseerse una espuma de esclerosante con poco drenaje para poder esperar unos minutos a su reintroducción, o bien finalmente, realizando el método mas sencillo, consistente en    elevar la extremidad para disminuir el tamaño de la vena ( Dr. Ph. Coleridge Smith). También puede evitarse la presencia de gran cantidad de sangre en el espacio contiguo  a la zona que va a esclerosarse, perfundiendo una solución  de suero fisiológico antes de inyectar el esclerosante, de esta forma diluimos la concentración de las sustancias perjudiciales, que darán lugar a la recanalización del trombo obtenido ( Dr. A. Bradbury).

La concentración del esclerosante es muy importante, desde siempre  se aconseja utilizar la menor concentración posible , y esta concentración depende de las características del producto utilizado en la esclerosis, así en la esclerosis utilizando liquido será mayor que en las que utilizan espuma, y en esta será mayor cuando se utiliza espuma muy seca en relación al uso de espuma rica en microburbujas, donde debe utilizarse concentraciones muy bajas del esclerosante. Carezco de experiencia en la utilización de altas concentraciones de esclerosante para tratar las  venas interfasciales, como practica  la escuela alemana, donde se administra espuma obtenida con STS (Sulfato tetradecil de Sodio) al 3%.  Por la literatura si que conocemos que en estas condiciones los pacientes presentan dolor sobre el trayecto inyectado, requiriendo en un tercio de los casos tratamiento analgésico durante    varias semanas tras este tratamiento.

La pigmentación postesclerosis seria el resultado de un tratamiento con una concentración excesiva , para las características de la vena tratada. En efecto si las venas que tratamos se hallan extrafaciales y discurriendo por el tejido subcutáneo deberán utilizarse menores concentraciones del esclerosante, que las que empleamos para tratar venas del mismo tamaño, pero situadas  interfacialmente. El efecto protector de las facies en la protección, sujeción y aislamiento de la vena esclerosada , nos plantea la necesidad de aplicar una compresión sobre la vena inyectada, sobretodo cuando esta carece de este mecanismo natural protector.

Otra clave importante, que trataremos en otra entrada, consiste en aplicar la mejor estrategia para abordar cada caso en particular,  realizando una escleroterapia desde las venas mas distales a las mas centrales o viceversa.